jueves, 2 de diciembre de 2010

18/08/2006





“La balanza se inclina hacia el lado derecho y una voz grita: eso es!...” es un fragmento del libro que Lucas lee todos los días desde que tiene tan sólo ocho años. Es la historia de un héroe que entre hazañas y conquistas le a dado a Lucas las imaginación para crear nuevos mundos, ya el tiene veinte años y aun sigue haciendo la misma lectura desde que su padre se lo obsequio para el día de navidad.
Ya el libro gastado, algo roto y manchado le da calor a su joven lector que en busca de aventuras lee y lee con afán para así recobrar lo que ha perdido en el campo de trabajo.

Sol candente y noches solas con brisas que hacen reflexionar el porque del mundo, porque es tan traicionero y aleja a las personas de sus seres más queridos, el esta allí desde hace ya diez años, como único consuelo el libro de su pasada navidad; la guerra en su país a sido devastadora y los pocos hombre que quedan tienen dos opciones ser soldados ó quemarse bajo ese sol por no ser partidarios de la guerra.
“es más estar al servicio que ser prisioneros” es lo que dice su compañero de litera Samuel al quien por años lo ha escuchado llorar por su familia a la cual el asegura que debe de estar muerta, Lucas al escuchar esto reclama y le explica:

- el servir a alguien no es por condena sino por compromiso…

- ¿porque dices eso Lucas? Pregunta Samuel como si no lo supiese

- me parece que todos estos años no te han servido de nada y que las historias de mi libro no te han llegado a ninguna parte…

Se quedan en silenció como para calmar los ánimos y así no pelear por una cosa que ya esta más que discutida; Lucas para romper de nuevo el hielo pregunta:

- ¿Porque dijiste eso?

- He estado pensando en unirme a la guerra y así dejar de sufrir aquí…

- Que más sufrimiento puedes perder si al igual que la guerra estamos al filo de un abismo

- He escuchado que allí tienen más privilegios, comen bien, tienen lujos y hasta pueden tener familia. Eso algo que Samuel soñaba desde hace poco y no quería que fuese tan lejos.

El silencio volvió y por más que Lucas tratase de darle pretextos para que no lo hiciera su cabeza estaba en otras aventuras más interesantes que las manías de su amigo que de seguro terminarían en unos días. La madrugada empezó y como de costumbre Lucas salta hacia Samuel para despertarlo y así iniciar el trabajo con buen ánimo, pero allí no estaba. Lucas empezó a preocuparse por su amigo que no lo creería capaz de hacer lo que en la noche discutían.
Pero había pasado, Samuel no espero a que Lucas se despertara para ir a enlistarse, sólo le bastó un suspiro y un hasta luego en silencio mientras el pasillo se hacia cada vez más corto; ya estaba lejos para regresar y muy cerca de su meta para arrepentirse de sus actos.
Lucas conmocionado ardió en rabia mientras pensaba que quien era él para no dejar que Samuel cumpliera su sueño; y sólo oró para que le fuese bien en su nueva meta.
El destino fue extraño y por razones políticas la guerra cesó el gobierno había sido derrocado y todos eran libres de tener sus propias vidas y de vivirlas con lo que tomasen. Era extraño estar en libertad sólo después de catorce años, es como sentirse sólo pensó Lucas, con su morral en las manos y con la vista en las montañas del lejanos panorama. Ya tenía perdida la esperanza de encontrar a su familia y de volver a ver a su amigo, estaba sólo y tendría que emprender una aventura como las de su héroe del libro, combatir villanos de la calle y pelear por el pan de cada día como lo había aprendido en su largo tiempo encerrado.
Eran pocas las oportunidades que podía obtener pero estaba dispuesto a hacer lo imposible por seguir viviendo.
El misterio de los acontecimientos acaecía en él; en lo que él menos pensaba conocería lo que alguien ya hace mucho le había dicho, porque era verdad “es más estar al servicio que ser prisioneros”.

Samuel había logrado un cargo importante y necesitaba encontrar a esa persona que lo aconsejó desde muy joven con sus aventuras y sus ideas de libertad.
Lucas no fue difícil de encontrar porque en los años en que había sido aislado comentaba mucho lo que haría al salir de allí, Buscaría a su familia y ya en eso Samuel se había adelantado y sólo bastó esperar a que Lucas los hallara; y así fue, Lucas consiguió lo mismo que Samuel ya casi un año atrás había encontrado, una hilera de cruces con los nombre de hombre, mujeres y ansíanos que no quisieron ser aislados de sus seres más queridos pero que allí estaban por ser libres.

Lucas al ver la tumba del cuerpo al que le habían impuesto el nombre de su padre excavó como quien busca algo que sabe que encontrara, con un afán que sólo se tiene por algo que se ama o que se extraña, y ahí estaba un cadáver ya en huesos que sólo conservaba sus cabellos y uñas, y un pequeño fragmento de algo que parecía un medallón con unas inscripciones que decían: “la mortalité n'est pas plus que l'immortalité de de vivre” (“la mortalidad no es más que la inmortalidad del vivir”).
Esto desgarró los ánimos de Lucas por ver que su padre se lo había repetido muchas veces y el no lo entendía. Pero era el ser libre lo que te hace vivir, no el dejarse llevar por la corriente para así seguir viviendo. Samuel lo encuentra y en ese momento ambos se ven con ojos de tristeza pero con una alegría que se había conservado desde la partida de Samuel.

- Sabía que te encontraría aquí…
Repuso Samuel después de haber abrazado a su gran amigo.

- ¿Que te sucedió? ¿porque te fuiste sin decirlo?, pregunto Lucas

- ¿Habría que decir algo más después de nuestra conversación?

El silencio fue eterno pero cortado por el reflejo del medallón.

- ¿Por qué excavaste? ¿Es que creías que no seria tu padre?

La duda estaba sembrada, Lucas lo hizo por un motivo que hasta el mismo desconocía pudo haber confiado pero aun así lo hizo.
- La verdad es que no se porque lo hice fue un impulso de conseguir algo que enterrado estaba…
La esperanza de Samuel de encontrar a su amigo, al que le debía lo que era ahora, ya estaba conseguida, Lucas no era ni siquiera el reflejo de lo que Samuel había conocido en el tiempo que estuvo sin libertad.

- Lucas levántate y ven conmigo debo pedirte un favor, ven y acompáñame.

La verdad es que consternado Samuel le pidió a Lucas que lo acompañase aunque ningún favor de él necesitara pero el sólo hecho de ver a su amigo en esas condiciones era más que versé a si mismo en lo peor que el pudiera ser.

Al llegar a su casa Samuel le presenta a su familia y con una sonrisa Lucas le dice:

- que amable eres tú, y que desesperado soy yo al no ver más allá de donde mi vista llega ya eh hecho una muralla delante de mí que no me permite ver lo que desde un principio fui, alguien con corazón y sentido de la aventura.

Esa era la voz de alguien que ya perdía la fe en si mismo y el valor para no dejarse morir tras el desastre.

Samuel le dice - ¿Por que dices eso? Eso no le hubiese gustado a tu padre Lucas.

Y una lágrima corrió por su mejilla,

- Es triste pero es cierto mi padre nunca le hubiese gustado verme así.

Samuel lleno de gusto lo acobijo en su hogar, y lo lleno de esa familia que Lucas tuvo pero que ya había olvidado (...)

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