lunes, 27 de diciembre de 2010

Clásicos Gerenciales 2011, año para demostrar lo que soy capaz de dar

Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

En horas comienza un nuevo año, de seguro el mejor año de todos los años. Pero también, cada día nuevo, en cada amanecer comienza un nuevo año. De nosotros depende ver la vida de año en año, o verla de día en día, de minuto en minuto, de segundos en segundos. Es una reflexión personal que dejó para los próximos días de la eternidad.

Podemos aprender en ver las cosas más de cerquita, como decimos en criollo. Muchos esperan exigir al año nuevo lo mejor. Pero detente y pregúntale al año viejo, a este que se va: ¿Qué le diste TÚ? ¿Cómo te comportaste con él? ¿En qué lo mejoraste? ¿A qué te dedicaste para entregarle lo mejor? ¿Cómo te esforzarte en pasarle por encima a cada obstáculo que frenaba tu emoción?

¡Pensar así cambia todo, verdad!

Pues, que tal, si lo ponemos en práctica para después que toquen las doce campanadas, y en vez de decir "Feliz 2011, espero que este sea mejor que el 2010", pienses "Feliz 2011, este año me entregaré en todo lo máximo, retaré mi pasión y mejoraré en cada debilidad que tengo".

O decir, "Feliz 2011, y este año que se prepare para verme triunfar en cada reto que me proponga, para que vea cuánto soy capaz de levantarme cuando me caiga y que se asombre en cuánto aguanto en soportar la presión de salir airado en todo lo que me proponga".

Ya está bueno de pedir, vienen vientos de dar, de entregarse, de proponerse, de comprometerse y de exigir lo que realmente quieres.

Deja de depender de otros, para culpar en ellos tu realidad. Deja las excusas en el excusado. Deja de cansarte desde que comienza tu cotidianidad. Deja de quejarte.

Para dejar de quejarte, quiero que aprendas una lección. Cada queja, cada una de ellas, arruga el corazón e entristece su pasión. Como no podemos verlo por dentro, no nos damos cuenta. Pero es así, lo envejecemos y le cambiamos el color, de un rojo intenso, como el más espectacular amanecer, a un gris plomo, como una noche con nubes sin estrellas.

Ya puedes celebrar. Desde hoy puedo ser otro, desde hoy me puedo comprometer a ser alguien por mí mismo, a ser un modelo en lo que hago. Por ello, te recomiendo que nunca olvides las siguientes tres semillas, para comenzar con buen pie:

Semilla Uno  

"Imposible atravesar la vida sin que un trabajo salga mal hecho; sin que una amistad cause decepción; sin padecer algún quebranto de salud, sin que un amor nos lastime; sin equivocarnos.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe. Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla. Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja atrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir. Crece cuando se supera, se valora y sabe dar frutos.

Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias y sembrando raíces.

Uno crece cuando se impone metas, sin dar valor a los comentarios negativos ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas. Recoge flores aunque tenga espinas y marca camino aunque se levante polvo. Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones y capaz de perfumarse con pétalos de flores.

Uno crece cuando se planta para no retroceder y dándole a la vida más de lo que recibe. Cuando se defiende como águila, para no dejar de volar. Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella".

Por todo ello, en el 2011, nunca dejes de crecer.

Semilla dos  

"Si quieres que se cumplan tus sueños, evita quedarte dormido. Elimina el rencor, que es lo más pesado que puedes cargar en la vida, te robará momentos de dedicación y felicidad. El rencor es un esclavo invisible de la vida, que amarra y no te deja ser.

Si te falta coraje para empezar, ya has terminado. Una cosa que no puedes reciclar es el tiempo perdido. Las ideas no funcionarán a menos que creas en ellas. Nunca es tarde para ser lo que deseas ser.

La vida es demasiado corta para despertar con remordimientos. Si te dan una segunda oportunidad, agárrala con las dos manos".

Semilla tres  

"Como pienses, te va ir este año” Cada vez que pienses en tus deseos pon imágenes de ellos en tu mente, trata de vivirlos y de sentirlos como si ya se hubiesen realizado.

Examina los verbos y oraciones que salen de tu boca. Quizás muchas críticas, temores y pensamientos de prejuicios hacia los demás, evocas. Lo más seguro es que sean sólo eso, prejuicios.

Nunca te consideres derrotado. El simple hecho de hacerlo, ya es un síntoma de derrota.

Evita asumir el papel de víctima. Las injusticias son para pasar la página, y recomenzar. Nunca permitas que la voluntad de abandonar se convierta en tu compañera.

Dentro de tu corazón puedes diseñar el mejor modelo de universo, cuyas fuerzas dominen el andar. Nunca te duermas sin sentir, que hoy valió la pena, haciendo lo mejor que pudiste.

Lo mejor de lo mejor, para el mejor 2011 que nunca antes hemos vivido.
P-10 26/12/10 REVISTA PARENTESIS

lunes, 13 de diciembre de 2010

Psicología: Ni me miras ¿cómo puedes quererme?

Psic. Joseph Chakkal Abagi / josephchakkal@hotmail.com

Las miradas también transmiten mensajes. Dicen que "quien no entiende una mirada, no entenderá una larga explicación". Algo de cierto habrá en esta reflexión. Pero el que esquiva el contacto visual, está saboteando también la comunicación, aunque hable en exceso. Los ojos transmiten emociones, al igual que "el silencio también significa algo". Cuando se miente, engaña u oculta, generalmente se evita el contacto visual. Igual cuando hay desinterés. Es difícil conectarte emocionalmente, si no miras a los ojos, salvo que seas invidente. Es más, la persona se siente atendida, escuchada, cuando precisamente la miras en silencio, y tratas de comprenderla al ponerte en su lugar. No escuches para rebatir o replicar automáticamente; escucha para conocer otro punto de vista, sin desestimarlo ni minimizarlo.

No hay comunicación efectiva, sin contacto visual. Quienes conversan e intercambian opiniones sin verse, están desperdiciando la oportunidad de conocer la verdad, pues puede haber incongruencia en palabras y gestos, y más contundente son estos últimos que las expresiones orales. Es decir, verbalmente pueden estar afirmando algo, mientras que corporalmente pueden estar negándolo.

Ejemplo, alguien frunce las cejas, mientras te responde que gustosamente te acompañará. Más elocuente y sincero es tu cuerpo que tu boca. El cuerpo no sabe mentir, tus labios sí. Fíjate y compara si la conducta de esa persona coinciden con sus ofrecimientos y promesas. ¿Qué es más revelador? ¿sus palabras o sus acciones? Pretextos para incumplir y fallar, siempre habrán.

Si generalmente tu pareja no te mira, ¿cómo puede hablarte de "estar enamorado"? Si precisamente, cuando hay amor, generalmente se mira con ternura y afecto al ser querido excepto, por supuesto, durante los pleitos maritales. No hay comunicación adecuada, si estando presentes, no se miran. Entiendo que en la comunicación telefónica o por internet, no se "vean", pero ahí entran detalles importantes para demostrar afecto e interés "los tonos de voz".
P-16 12/12/10 REVISTA PARENTESIS

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Y Tú?

Quien esta no hace más que recordar la felicidad que no se quiere olvidar y el que se fue, simplemente debe ser que nunca supo apreciar lo que tú tienes para dar...O2GA

A veces las realidades de los diferentes contextos-familias-grupos van marcando un conflicto con lo que somos-queremos-ser-estamos en nuestro día a día, simplemente tenemos que chequear si esto es totalmente cierto.

Los roles que cumplimos en la sociedad nos llevan a olvidar el valor de nuestro ser y el de los demás, y llevando este conflicto-duda dentro de nuestras mentes lo que hacemos es ir perdiendo las capacidades de decir “Ey, yo quiero…” pero ¿las perdemos por qué queremos? ¿Por qué nos inducen a perderlas? Pues, si-no; ¿qué buscamos para nuestro día? Pues… “conformidad? Palabras de aliento? Dinero? Acciones positivas-negativas? Que nos digan como hacer las cosas? Hacer cosas sin preguntar?..." y allí caemos en un vaivén de dialectos-roles-posiciones que nos llevan ¿a?, si, a un conflicto.

¿Cómo ser parte de estos dialectos-roles-posiciones pero sin ser perjudicados ni perjudicar a otros? Pues… con Fe, Confianza, Paciencia, Sabiduría… cosas que sólo nosotros debemos de alcanzar, y que también debemos de ir abonando en nuestro corazón y mente, ¿fácil? No soy quien para decir si-o-no pero todos tenemos las mismas capacidades de realidad y fantasía, creamos-destruimos lo que queremos, pero también, creemos en lo que hacemos; busca las formas, las maneras, de ver como puedes cambiar de a poco esto que te intriga y que se entremezcla en tu ser…

“Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán.  Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta, se le abrirá.” Lucas 11, 9-10

jueves, 2 de diciembre de 2010

18/08/2006





“La balanza se inclina hacia el lado derecho y una voz grita: eso es!...” es un fragmento del libro que Lucas lee todos los días desde que tiene tan sólo ocho años. Es la historia de un héroe que entre hazañas y conquistas le a dado a Lucas las imaginación para crear nuevos mundos, ya el tiene veinte años y aun sigue haciendo la misma lectura desde que su padre se lo obsequio para el día de navidad.
Ya el libro gastado, algo roto y manchado le da calor a su joven lector que en busca de aventuras lee y lee con afán para así recobrar lo que ha perdido en el campo de trabajo.

Sol candente y noches solas con brisas que hacen reflexionar el porque del mundo, porque es tan traicionero y aleja a las personas de sus seres más queridos, el esta allí desde hace ya diez años, como único consuelo el libro de su pasada navidad; la guerra en su país a sido devastadora y los pocos hombre que quedan tienen dos opciones ser soldados ó quemarse bajo ese sol por no ser partidarios de la guerra.
“es más estar al servicio que ser prisioneros” es lo que dice su compañero de litera Samuel al quien por años lo ha escuchado llorar por su familia a la cual el asegura que debe de estar muerta, Lucas al escuchar esto reclama y le explica:

- el servir a alguien no es por condena sino por compromiso…

- ¿porque dices eso Lucas? Pregunta Samuel como si no lo supiese

- me parece que todos estos años no te han servido de nada y que las historias de mi libro no te han llegado a ninguna parte…

Se quedan en silenció como para calmar los ánimos y así no pelear por una cosa que ya esta más que discutida; Lucas para romper de nuevo el hielo pregunta:

- ¿Porque dijiste eso?

- He estado pensando en unirme a la guerra y así dejar de sufrir aquí…

- Que más sufrimiento puedes perder si al igual que la guerra estamos al filo de un abismo

- He escuchado que allí tienen más privilegios, comen bien, tienen lujos y hasta pueden tener familia. Eso algo que Samuel soñaba desde hace poco y no quería que fuese tan lejos.

El silencio volvió y por más que Lucas tratase de darle pretextos para que no lo hiciera su cabeza estaba en otras aventuras más interesantes que las manías de su amigo que de seguro terminarían en unos días. La madrugada empezó y como de costumbre Lucas salta hacia Samuel para despertarlo y así iniciar el trabajo con buen ánimo, pero allí no estaba. Lucas empezó a preocuparse por su amigo que no lo creería capaz de hacer lo que en la noche discutían.
Pero había pasado, Samuel no espero a que Lucas se despertara para ir a enlistarse, sólo le bastó un suspiro y un hasta luego en silencio mientras el pasillo se hacia cada vez más corto; ya estaba lejos para regresar y muy cerca de su meta para arrepentirse de sus actos.
Lucas conmocionado ardió en rabia mientras pensaba que quien era él para no dejar que Samuel cumpliera su sueño; y sólo oró para que le fuese bien en su nueva meta.
El destino fue extraño y por razones políticas la guerra cesó el gobierno había sido derrocado y todos eran libres de tener sus propias vidas y de vivirlas con lo que tomasen. Era extraño estar en libertad sólo después de catorce años, es como sentirse sólo pensó Lucas, con su morral en las manos y con la vista en las montañas del lejanos panorama. Ya tenía perdida la esperanza de encontrar a su familia y de volver a ver a su amigo, estaba sólo y tendría que emprender una aventura como las de su héroe del libro, combatir villanos de la calle y pelear por el pan de cada día como lo había aprendido en su largo tiempo encerrado.
Eran pocas las oportunidades que podía obtener pero estaba dispuesto a hacer lo imposible por seguir viviendo.
El misterio de los acontecimientos acaecía en él; en lo que él menos pensaba conocería lo que alguien ya hace mucho le había dicho, porque era verdad “es más estar al servicio que ser prisioneros”.

Samuel había logrado un cargo importante y necesitaba encontrar a esa persona que lo aconsejó desde muy joven con sus aventuras y sus ideas de libertad.
Lucas no fue difícil de encontrar porque en los años en que había sido aislado comentaba mucho lo que haría al salir de allí, Buscaría a su familia y ya en eso Samuel se había adelantado y sólo bastó esperar a que Lucas los hallara; y así fue, Lucas consiguió lo mismo que Samuel ya casi un año atrás había encontrado, una hilera de cruces con los nombre de hombre, mujeres y ansíanos que no quisieron ser aislados de sus seres más queridos pero que allí estaban por ser libres.

Lucas al ver la tumba del cuerpo al que le habían impuesto el nombre de su padre excavó como quien busca algo que sabe que encontrara, con un afán que sólo se tiene por algo que se ama o que se extraña, y ahí estaba un cadáver ya en huesos que sólo conservaba sus cabellos y uñas, y un pequeño fragmento de algo que parecía un medallón con unas inscripciones que decían: “la mortalité n'est pas plus que l'immortalité de de vivre” (“la mortalidad no es más que la inmortalidad del vivir”).
Esto desgarró los ánimos de Lucas por ver que su padre se lo había repetido muchas veces y el no lo entendía. Pero era el ser libre lo que te hace vivir, no el dejarse llevar por la corriente para así seguir viviendo. Samuel lo encuentra y en ese momento ambos se ven con ojos de tristeza pero con una alegría que se había conservado desde la partida de Samuel.

- Sabía que te encontraría aquí…
Repuso Samuel después de haber abrazado a su gran amigo.

- ¿Que te sucedió? ¿porque te fuiste sin decirlo?, pregunto Lucas

- ¿Habría que decir algo más después de nuestra conversación?

El silencio fue eterno pero cortado por el reflejo del medallón.

- ¿Por qué excavaste? ¿Es que creías que no seria tu padre?

La duda estaba sembrada, Lucas lo hizo por un motivo que hasta el mismo desconocía pudo haber confiado pero aun así lo hizo.
- La verdad es que no se porque lo hice fue un impulso de conseguir algo que enterrado estaba…
La esperanza de Samuel de encontrar a su amigo, al que le debía lo que era ahora, ya estaba conseguida, Lucas no era ni siquiera el reflejo de lo que Samuel había conocido en el tiempo que estuvo sin libertad.

- Lucas levántate y ven conmigo debo pedirte un favor, ven y acompáñame.

La verdad es que consternado Samuel le pidió a Lucas que lo acompañase aunque ningún favor de él necesitara pero el sólo hecho de ver a su amigo en esas condiciones era más que versé a si mismo en lo peor que el pudiera ser.

Al llegar a su casa Samuel le presenta a su familia y con una sonrisa Lucas le dice:

- que amable eres tú, y que desesperado soy yo al no ver más allá de donde mi vista llega ya eh hecho una muralla delante de mí que no me permite ver lo que desde un principio fui, alguien con corazón y sentido de la aventura.

Esa era la voz de alguien que ya perdía la fe en si mismo y el valor para no dejarse morir tras el desastre.

Samuel le dice - ¿Por que dices eso? Eso no le hubiese gustado a tu padre Lucas.

Y una lágrima corrió por su mejilla,

- Es triste pero es cierto mi padre nunca le hubiese gustado verme así.

Samuel lleno de gusto lo acobijo en su hogar, y lo lleno de esa familia que Lucas tuvo pero que ya había olvidado (...)