jueves, 24 de septiembre de 2015

Salir de La Cueva

1 de Reyes Cap. 19
9.
Allí se dirigió hacia la cueva y pasó la noche en aquel lugar. Y le llegó una palabra de Yavé: «¿Qué haces aquí, Elías?»
10.
El respondió: «Ardo de amor celoso por Yavé, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, han derribado tus altares y han muerto a espada a tus profetas. Sólo quedo yo, y me buscan para quitarme la vida.»
11.
Entonces se le dijo: «Sal fuera y permanece en el monte esperando a Yavé, pues Yavé va a pasar.» Vino primero un huracán tan violento que hendía los cerros y quebraba las rocas delante de Yavé. Pero Yavé no estaba en el huracán.
12.
Después hubo un terremoto, pero Yavé no estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yavé no estaba en el rayo. Y después del rayo se sintió el murmullo de una suave brisa.
13.
Elías al oírlo se tapó la cara con su manto, salió de la cueva y se paró a su entrada. Y nuevamente se le preguntó: «¿Qué haces aquí, Elías?»
14.
El respondió: «Ardo de amor celoso por Yavé, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, derribando tus altares y dando muerte a tus profetas. Sólo quedo yo, y quieren matarme.»
15.
Yavé le dijo: «Vuelve por donde viniste atravesando el desierto y anda hasta Damasco. Tienes que establecer a Jazael como rey de Aram,
16.
a Jehú como rey de Israel, y a Eliseo para ser profeta después de ti.
17.
Al que no mate Jazael, lo hará morir Jehú, al que no haga morir Jehú, lo matará Eliseo.
18.
Pero dejaré en Israel a siete mil hombres, que son todos los que no se arrodillaron ante Baal, ni lo besaron.»
Juan Cap. 11
38.
Jesús, conmovido de nuevo en su interior, se acercó al sepulcro. Era una cueva cerrada con una piedra.
39.
Jesús ordenó: «Quiten la piedra.» Marta, hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya tiene mal olor, pues lleva cuatro días.»
40.
Jesús le respondió: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
41.
Y quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y exclamó: «Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado.
42.
Yo sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por esta gente, para que crean que tú me has enviado.»
43.
Al decir esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!»
44.
Y salió el muerto. Tenía las manos y los pies atados con vendas y la cabeza cubierta con un velo. Jesús les dijo: «Desátenlo y déjenlo caminar.»

     La cueva puede ser cualquier sitio o cualquier sentimiento, emoción, o hasta pecado, la cueva puede ser la duda, la desconfianza y hasta el miedo, pero aquí encontramos que desde los mas amados y los mas fuertes en la fe se encontraron en una cueva por pensar que su idea era la mas importante que el Sueño de Dios para ellos, y es cuando El se nos presenta y trata de sacarnos de eso que nos abruma, de esa idea que creemos que no es lo que queremos o lo que Dios quiere, y encerrados Dios nos busca y nos llama de mil maneras esperando a que salgamos de la cueva, no entra por nosotros, nos llama por nuestro nombre, nos da la mano desde el lumbral de la cueva para que demos los pasos necesarios para salir de ella, salir de lo que nos turba y ya afuera cura nuestras heridas, sana nuestras culpas y nos cambia la idea llevandonos a que dejemos eso para vivir el sueño que Dios tiene para nosotros y es allí cuando el verdadero momento de Fe, Esperanza y Amor se manifiesta para encontrarnos.

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