sábado, 7 de febrero de 2015

Dicen que en la vida

Te hice este pedido con el fin de suscitar el amor que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera. 1 Timoteo 1:5


Dicen que en la vida aprender a encontrar el amor en uno mismo es la experiencia que te llevara tiempo y madurez, tal vez mas madurez que tiempo, pero que merece la pena encontrar tal acto de amor; me pongo a pensar y me pregunto ¿el contexto habitual nos enseña a amarnos?, ¿nos enseña a recibir el amor en justas medidas?, y a la final el mismo contexto me dice como si fuese un juego de la TV “¡ERROR!”, tienes otro intento, no es tan fácil como parece y aunque la madurez ayude un poco el concepto de amor que tenemos es tan distinto como complejo en todas sus dimensiones que el solo hecho de ubicar un comienzo en todo y en todos nos puede llevar a no entender, ni siquiera, qué es lo que debemos hacer.

Por ello he buscado algo distinto para comunicarme con el amor, con mi amor, y no, no es un invento chamanico que revolucionará el mercado ni mucho menos la joya maestra de alguna religión o manifestación religiosa que descubrí en un viaje, una conversación o en algún video de como aprender a amar sin morir en el intento, la respuesta es fácil, da amor, no es un invento y de seguro no soy ni seré la primera ni última persona en decirlo, es mas no creo que pueda ser de mi autoría, no sería leal a mis principios y manifestaciones si así lo dijera, pero es así de sencillo da amor.

Muchas personas están en la búsqueda o en el encuentro más leal de saber que es el amor o como manifestarlo, y se encuentran con una sociedad que no nos enseña a amar, el amor esta en todo desde que despertamos hasta que nos dormimos, y no es algo come flor lo que dio, es la manifestación de él en nuestro organismo que nos hace revivir día a día la certeza de empezar y terminar un nuevo, las personas que se levantan con estas cualidades de saber que es amor lo que encuentra en su ser, día a día se levantan con la gratitud del día, del despertar con una sonrisa y hasta llevar pintado en su rostro la alegría de llenarse de amor cada día; y si tal vez lo que digo no es nuevo pero eso me hace preguntar ¿y por qué no lo practican más personas? Por la misma sociedad que nos dice que el amor es sinónimo de debilidad, de no ser lógicos y por supuesto la más brillantes de las etiquetas que he escuchado en la sociedad “me quita mi libertad”, ¿qué?, pues si te quita la libertad es que no lo eres por ti mismo, pero ese es otro tema, pero de manera general hay tantas etiquetas que me asusta pensar que cada día el amor es un comercio que se viste de abrazo pero termina clavándote un puñal en la espalda, ¿qué hacer entonces? Pues lo mismo que haría cualquier niño con un compañero de clases que con sus 5 años lo ha lastimado, molestarse, disculparse y perdonar, en eso radica, hay muchas técnicas y miles y miles de combinaciones, pero a la final solo una forma de encontrar esa sensación que te dice, “listo, ahora sí, ¿sabes que te quiero?” y ese amor empieza desde nuestro propio cuerpo encontrando las certezas que hacen que el cuerpo se sienta sano, teniendo la edad que tengas, de la mente que ve las cosas y le busca una solución más positiva y no se ancla en el pasado y por supuesto en las acciones, acciones que te llevan a llamar, escribir, dedicar, contemplar, abrazar (de verdad), a besar y por supuesto a levantar tu animo y el de los demás con algún gesto o chiste, como se te haga o sea más fácil hacerlo, pero por sobre todo a no dejar que el día acabe sin decir cuánto quieres y amas y sin dejar de decirte cuanto te quieres y amas.

Por ahora solo demos un paso fuera de nuestra zona de confort y vivamos esa zona mágica que nos da el descubrir, tal vez en nosotros mismos, que a la vida le damos otro sentido si aprendemos a llevar los retos del día agarrados del amor.

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